Fascitis plantar

Se describe como una de las causas de dolor en parte interna de la planta del pie ocasionada por una inflamación de la fascia de la planta del pie, que es una estructura anatómica fibrosa que sujeta el puente interno de éste.
Los mecanismos de producción son o bien por traumatismo importante directo en la fascia o bien por la repetición de pequeños traumatismos debidos a:
• la actividad que desempeñemos, sobre todo cuando las condiciones del pavimento, del deporte y/o las características del calzado (demasiado duro o demasiado desgastado) agravan el esfuerzo.
• un aumento de peso inesperado o continuado que hace a la fascia insuficiente para soportarlo.
• variación de la estática y la deambulación que desencadenan un aumento de la presión o tensión sobre el arco interno del pie, consecuencia habitualmente de lesiones propias del antepié y mediopié, un valgo de calcáneo de un valgo de rodilla, o incluso una rotación anterior de iliaco.

Puede convivir con un espolón calcáneo – depósitos de calcio en la inserción de esa fascia en el hueso calcáneo- aunque no siempre están relacionados causalmente.

Síntomas

Después de un interrogatorio en el cual hemos encontrado mecanismos de producción y/o antecedentes antes señalados, existen síntomas como:
– Dolor en la parte interna del pie, sobretodo en los primeros pasos del día, o en los primeros pasos después de un reposo largo – ya que con el reposo la fascia disminuye su longitud -. También aumenta si estamos a pie quieto durante mucho tiempo, o si realizamos alguna actividad física forzada.
– El dolor aumenta con una flexión dorsal tanto del pie como del tobillo, acción que produce un estiramiento de la fascia lesionada.
– El dolor puede aparece también en la extensión forzada del primer dedo.
– Se pueden palpar granulosidades a la altura de la lesión y el dolor.
– El dolor también aumentará al estiramiento manual de la fascia.
– En este caso es más útil y barato la realización de una ecografía, siendo también la resonancia magnética resolutiva aunque no barata. Por otro lado la radiografía con toda seguridad no nos aportará información concluyente, a excepción de mecanismos de producción traumáticos directos.
– Lo más habitual es que nos encontremos una huella plantar con aumento de superficie de apoyo en su borde interno como signo de caída de este arco.

Cuboides Osteopatía Fisioterapia Fascitis plantar

Es posible que nos encontremos ante un dolor de características similares al descrito cuya causa sea una irritación articular o la existencia de un punto gatillo muscular, o incluso alguna alteración de la movilidad de los huesos que forman el pie y que dará tensiones sintomáticas en tendones y ligamentos de éste. En estos casos la fascia no ha llegado a afectarse pero la sintomatología existe, es necesario por tanto buscar toda la información posible y desenmascarar una posible pseudofascitis, aunque patologías de este tipo son habituales precursores de la aparición de la inflamación de la fascia.

Diagnóstico

En el diagnóstico desde el punto de vista de la Osteopatía nos encontramos ante los mismos síntomas de los que hemos estado hablando hasta ahora, aunque en la exploración pretendemos llegar a la causa por la que se han producido, por lo que sistemáticamente en ésta revisamos lo que por un lado puede ser responsable directo del dolor y de la patología inflamatoria, y lo que por otro lado pueden ser el origen primero de una fascitis:
1. Posición de escafoides y de cuboides, puesto que un descenso o disfunciones en rotación de estos podría provocar un estado de fatiga en los tejidos que se encuentran por debajo.
2. Estado del tono de los peronéos – sobre todo el largo-, y tibial posterior, puesto que una falta de tono de éstos, puede hacer descender el borde interno del cuboides que gira ayudado por el aumento de tono del corto, con el consiguiente descenso del arco plantar interno.
3. Posicionamiento del astrágalo, puesto que una posición anteriorizada se lleva al escafoides hacia abajo y en rotación, de tal manera que desciende el arco y tensiona la fascia.
4. Valgo de calcáneo con tensión de la fascia plantar, puesto que la línea de carga del pie se desplaza más hacia medial de lo normal, descendiendo el arco interno.
Otras alteraciones importantes para su estudio y que pueden ser causas indirectas del dolor son:
1. Una rodilla en valgo que aumenta la tensión en el compartimento interno del pie por el posicionamiento al que obliga a la tibia.
2. Un iliaco anterointerno que nos provoque un posicionamiento en valgo de rodilla con lo que ello conlleva.
3. Una retracción del tensor de la fascia lata ocasiona un posicionamiento de la rodilla en valgo llevándola a la posición antes mencionada.
4. La corrección de una actitud postural de aumento de curvas o disminución de ella que puede provocar un hiper o hipotonía de determinados grupos musculares.

Es recomendable revisar el estado de L4 y L5 puesto que el dermatoma correspondiente a estos niveles coincide con la ubicación de la fascia plantar
Estas compensaciones que nos pueden llevar a una elevación de la tensión en el compartimento interno del pie pueden ser debidas a una alteración de la función visceral y en mi experiencia sobre todo a intestino grueso y esfera genital y urinaria que imprime lesiones en rotación, lateroflexión, flexión ó extensión del sacro y los iliacos. Por otro lado y aunque es menos habitual como causa originaria, nos podemos encontrar lesiones unilaterales de occipucio, torsiones de la esfenobasilar, disfunciones de la articulación temporomandibular, alteraciones de los captores oculares, aunque si es habitual que convivan con otras causas complementarias y que la confluencia de las dos provoquen dicha patología.
Cómo lo diagnosticamos:
• Palpando y notando como se encuentra la movilidad de los huesos del pie con respecto al lado sano, en este caso aunque la movilidad de estos sea la correcta es importante valorar el posicionamiento de estos puesto que ello puede alterar la forma de caminar o de estar estático.

• Comprobando la fuerza de los peronéos haciéndolos actuar.

Que hacemos en un inicio:

– Lo más habitual es que el dolor comience sin aviso previo, siendo ocasional la existencia de traumatismo desencadenante.
– En cualquiera de los dos casos, nuestra primera recomendación es detener la actividad, si hubiera surgido dentro de ella. Después, la aplicación de hielo, a nivel local, y de calor en la zona de los gemelos para relajar la tensión del tendón de Aquiles.
– Si hubiera habido un traumatismo es recomendable consultar con un médico para que si él lo considerara necesario hiciera las pruebas diagnósticas oportunas para descartar una lesión mayor. Una vez nuestro medico descarta una fractura, fisura u otro tipo de lesión ósea, nuestro consejo, es actuar proporcionadamente en función de la gravedad de la lesión y siempre de la manera más funcional.
– Si el dolor es lo suficientemente intenso como para alterar la marcha normal, acudir en ese momento a un fisioterapeuta para que le realice un vendaje funcional de contención de la tensión de la fascia.
– Debes revisar en ese momento si ha habido cambio de calzado, y si no ha sido así, revisar el viejo y más concretamente el estado de las suelas y plantillas, puesto que pudiera ser necesario cambiarlos.
– Es bueno también revisar posibles deficiencias de la función de la masticación y de la deglución, y posibles alteraciones de la visión.

Cómo lo trata un fisioterapeuta – osteópata

En mi experiencia y como es lógico los mejores resultados los obtenemos si la actividad deportiva o laboral la paramos durante el periodo de recuperación. Después dependiendo de la causa que origina la inflamación de la fascia el tratamiento irá encaminado hacia un lugar o hacia otro.

Tanto si ha existido trauma sin fractura como si el dolor es tan intenso que impide una correcta deambulación, se debe realizar como tratamiento inicial:

 Inmovilización con vendaje funcional de 7 a 10 días.
 Tratamiento fisioterápico, que en líneas generales consistirá en: tratamiento de la inflamación mediante ultrasonidos y/o termoterapia profunda por microondas, tratamiento del dolor mediante electroterapia analgésica.
 Mientras se mantiene el vendaje se puede empezar a realizar el tratamiento osteopático específico, que detallamos más abajo.
 Terapias miofasciales y de estiramiento sobre la cadena posterior de los miembros inferiores, así como de gemelos, soleo y pie.
 A la retirada de ésta se continuará con el tratamiento fisioterápico encaminado la regeneración de la fascia y su cicatrización también mediante electroterapia y/o ultrasonidos a la vez que se continúa con el tratamiento específico de osteopatía. Es muy útil en esta fase la aplicación de un vendaje neuromiofascial para activar musculatura imprescindible a la hora de sujetar correctamente el arco plantar interno.

Por otro lado en ausencia de traumatismo, y con una sintomatología no muy pronunciada, es posible que no sea necesaria ninguna inmovilización ni tratamiento regenerativo de la fascia, aunque sí investigar sobre la causa que está provocando las molestias. Es muy efectivo en este caso un tratamiento específico osteopático ayudado por un tratamiento postural de fisioterapia, y la confección si fuera necesario de plantillas y revisión de calzado y actividad deportiva o laboral.

Tratamiento

Es fundamental, y su objetivo principal es ayudar al cuerpo a recuperar su equilibrio, a que su función la realice dentro de los parámetros fisiológicos normales, reduciendo así el tiempo de vuelta a la actividad normal con unas garantías mínimas.

Técnicas de tratamiento
• Con técnicas de thrust para las lesiones en rotación tanto de cuboides como de escafoides.
• Técnicas articulatorias para trabajar el valgo de calcáneo.
• Técnica de descompresión de la tibio tarsiana.
• Técnicas de thrust para iliaco, sacro y C0, C1 y C2.
• Técnicas de tejidos blandos para el trabajo de la fascia plantar y la musculatura posterior de la pierna.
• Trabajo craneal, donde con frecuencia se ha de trabajar la esfeno basilar, y el occipucio. Importante para mí el trabajo de las membranas de tensión recíproca y los captores posturales –ojos y sistema estomatognático- fundamentalmente, si hubiera relación.
• También es obligado revisar las vísceras, sobre todo colon ascendente, descendente sigmoideo, válvula ileocecal, vejiga y útero y próstata para liberar la movilidad de la pelvis.
• Manipular la charnela dorso lumbar y suprarrenales para mejorar la respuesta antiinflamatoria del organismo.

Como coadyuvante en el final de tratamiento es fundamental el reequilibrio tónico muscular de la pierna sobre todo tibiales y tríceps sural mediante trabajo de fisioterapia de tonificación y propiocepción.

¿Puedo prevenirlo?

• Es importante terminar la recuperación y no volver a una actividad normal tanto laboral como deportiva hasta que el pie no esté en condiciones.
• Se debe intentar controlar el peso.
• Debe realizarse un uso de calzado adecuado para cada actividad, sin abusar de zapato excesivamente blando ni duro.
• Si la causa del dolor es el desequilibrio de la postura de origen visceral vigilar por un lado la alimentación valorando nutrientes perjudiciales para nuestra función correcta y por otro controlar el nivel de estrés general de nuestro organismo.
• El uso de taloneras se debe mantener lo necesario hasta que la recuperación haya sido completa y vigilando la recidiva.
• Sí la patología esta relacionada con la práctica de una actividad deportiva:
• Se debe realizar un entrenamiento serio cuando se practican deportes de riesgo de lesiones, con el fin de poner a punto la suficiente elasticidad, fuerza, propiocepción… como para realizar la actividad con garantías.
• Siempre se debe realizar la actividad a una intensidad acorde con el nivel de condición física. El intentar llegar a un fuera de nuestro alcance, pone al límite la capacidad de respuesta de nuestro cuerpo.
• Es recomendable también un correcto calentamiento que nos disponga con garantías para la actividad.